
Todas sabemos que el sol puede dañar nuestra piel si no usamos cremas solares apropiadas, pero el mismo daño puede recibir nuestro cabello. Además de la agresión que representa el sol para nuestro cabello, el cloro de las piscinas, el agua del mar y la desecación producida por el viento también lo castigan, llegando a producir pérdidas de brillo, solidez, suavidad, elasticidad y resistencia.
Por eso es importante proteger el cabello de estas agresiones con productos que filtren las radiaciones ultra violetas y lo mantengan hidratado al mismo tiempo (Spray Bruma hidratante, de Rene Furterer).
Y recuerda acudir siempre a un profesional que pueda aconsejarte sobre aceites que protegen el cabello a la vez que les devuelve todo el vigor y suavidad de siempre, champús con efecto after sun, sérum protector solar, acondicionador y mascarilla que reparan el daño causado al cabello (Nocto-Regenerante de Kérastase)y mascarillas capaces de restaurar el cabello después de la exposición al sol (After Sun Mask, de Redken).
Deja un comentario